Es como cuando uno lleva mucho tiempo esperando algo y lo ha cuidado, y se ha preparado para recibirlo o lograrlo, y lo ha anhelado en todas las formas y colores y lo ha esperado, con la paciencia inducida de una espera eternal pero alcanzable.
Y cuando se hace realidad lo que parecía inalcanzable, uno se queda ahí, frío. Como cuando uno estudió y estudió para un parcial para el que necesitaba 4.3 y dejó de salir y estudió más y más para lograrlo. Pero llegó a presentar el famoso examen, ese que hasta la mamá hacía preguntas, la amiga se aguantó que practicara con ella, el tinto, los resúmenes, hojas, resaltador, que el portero pregunte, y PUM, a la hora de la verdad, se bloqueó mal.
Algo así. Yo.
Lo esperé. Me preparé. Lo anhelé. Me cuidé. Aprendí. Seleccioné. Soñé. Le coqueteé. Lo acerqué. Lo alejé. Lo idealicé. Lo pisoteé. Lo subestimé. Lo aborrecí. Todo.
Y ahora que por fin voy a paso firme a tenerlo, me bloqueé. No sé qué hacer. Ni cómo. Ni cuándo.
No pensé que iba a ser tan difícil. Pensé que era pan comido y que por haber durado tanto tiempo esperando iba a saber, al derecho y al revés, cómo ser la mejor de todas las personas que alguna vez han estado en una relación.
AJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJ, si hay un concurso a nivel universal, de las peores, en estos momentos me puedo estar codeando mi entrada al top 5. ¡Qué horror de vieja!
Las expectativas me mataron. La soltería me alejó demasiado de la realidad. Y nada, soy una mamera de vieja que se hizo un mundo de soltera y ya no vive del todo en ese estado civil y es como si la hubieran cambiado de planeta y esta como conociendo y aprendiendo todo.
Y trato en serio. Pero no la logro. Como que sigo bloqueada en el parcial y hace poquito es como si me hubiera tocado entregar ese examen en blanco y luego hubiera tenido que ir corriendo a donde el profesor a pedirle cacao y decirle que yo sí había estudiado. Que se lo juraba con todo mi corazón y que si quería me hiciera cualquier pregunta, la que fuera, que yo le respondía.
Y entonces ÉL respondió:
“Relajate, yo no estoy pensando en cuánto vamos a durar. Pero sí pienso que quiero estar siempre contigo”
y yo le respondí,
¿qué es siempre?
”Para siempre”, dijo él.
Y nada, supongo que pasé el parcial, raspando, pero lo pasé. Y tal cual en un examen final de esos que a uno no le importa sino pasar, a mi si es o no para siempre no me importa, pero me pareció tan pero tan romántico que mi corazón sufrió un desmayo de 33 segundos, que al revivir pensó;
“El otro semestre estudio más para los primeros parciales, para no tener que necesitar tanta nota”.